miércoles, 11 de marzo de 2015

Capitulo 12 -Aventura De Amor-

Paula asintió.
Era cerca de la hora del almuerzo cuando llegaron a Monroe y encontraron un motel de aspecto decente. Cerca había un restaurante de comida rápida para llevar y Pedro se detuvo en él, diciendo que comerían en la habitación, donde podrían hablar en privado.
Una vez más, Paula esperó en la furgoneta mientras Pedro pedía una habitación. Se preguntó qué nombre habría dado esa vez. Un extraño escalofrío la recorrió al pensar que acababa de pasar la noche con un hombre cuyo nombre verdadero desconocía. Iba a tener que averiguar bastante más sobre Pedro antes de confiarle durante mucho más tiempo su vida.
Lograron llegar a la habitación sin empaparse demasiado. Luego se sentaron a comer con las piernas cruzadas sobre sus respectivas camas.
-¿Dónde conociste a Spider? -preguntó Paula mientras desenvolvía un sandwich.
-Por ahí -contestó Pedro, vagamente, llevándose una lata de refresco a los labios. Tras dar un largo sorbo, añadió-: Es todo un personaje, ¿no te parece?
-Por decir lo mínimo -Paula movió la cabeza, recordando el extraño encuentro-. ¿Por qué no quería que lo viéramos?
-Es una peculiaridad suya. Es... tímido.
-Sí, claro -Paula comió una patata frita y luego dijo-: Debo admitir que no he entendido la mitad de lo que habéis dicho. ¿Has averiguado algo útil?
-Tal vez -dijo Pedro, pensativo.
Paula se aclaró la garganta, decidida a que la pusiera al día.
-¿Y. ..?
-¿Qué? Oh -Pedro le dedicó una débil sonrisa de disculpa-. Spider tiene lo que podríamos llamar un instinto especial para seguir las mercancías robadas. Aunque no pueda guiarme directamente a ellas, normalmente me pone en la dirección correcta.
-Pero en este caso ni siquiera ha podido hacer eso.
-Cierto. No ha oído una palabra, y eso es extraño, teniendo en cuenta el valor de lo robado y la publicidad que se ha dado al robo.
-Parecía querer decir que la gente tiene miedo de hablar al respecto.
-Exacto.
-Si al menos supiéramos lo que el hombre de la galería quería decirte respecto al robo... - dijo Paula.
-Tendremos que averiguarlo por nuestra cuenta -tras un momento de silencio, Pedro añadió con menos confianza -: de alguna forma.
Arrojó su lata a la papelera y descolgó el teléfono.
-¿A quién vas a llamar?
-Conozco a alguien de la compañía de seguros que tal vez tenga algo útil para nosotros. ¿Pero podrás localizarlo en sábado?
-Buena pregunta -Pedro volvió su atención al teléfono.
Decidiendo concederle algo cercano a la intimidad, Paula se ocupó recogiendo los restos de la comida.
Se preguntó si debería llamar a sus padres cuando Pedro terminara de hablar. No sabía qué les diría, pero no quería que llamaran a su apartamento y se encontraran con que les respondía un desconocido... asumiendo que aquel miserable siguiera esperándola. Se estremeció al pensarlo.
No esperaba que la llamaran, ya que les había hecho creer que estaría fuera durante varias semanas. Se había dicho que necesitaba aquel tiempo para recuperarse, para seguir adelante después del desastre en Carpathy, Dillon y Delacroix. De todas maneras, sería mejor asegurarse.
Pedro colgó el auricular, maldiciendo en voz baja.
-El contestador -dijo, en respuesta a la interrogante mirada de Paula.
-Supongo que no querrás dejar este teléfono.
-Esa no sería mi primera elección, no.
Paula se sentó en el borde de la cama y se pasó una mano por el pelo.
-¿Y ahora? -preguntó, sintiéndose como si llevaran días huyendo.
Pedro se acercó a ella, se inclinó y le tomó las manos, una costumbre que a Paula le gustaba cada vez más.
-¿Cómo lo llevas?
-Bien -aseguró ella, sin mirarlo a los ojos-. Espero que sepas lo que estás haciendo al no acudir a la policía.
-No estoy seguro respecto a nada de lo que estoy haciendo, cariño -contestó él.
-¿Qué es lo peor que podría pasarnos si fuéramos a la policía?
-Podrían encarcelarnos por robo... si no por asesinato.
-No tienen pruebas.
Pedro alzó una ceja.
-Tienen testigos que nos vieron en la galería hablando con el hombre que fue asesinado. ¿Quién sabe qué otras pruebas hay contra nosotros?
-¿Y si no vamos a la policía?
-Trataremos de averiguar qué está pasando sin dejar que el asesino nos encuentre antes.
Paula supuso que debería apreciar la sinceridad de Pedro. Desde luego, no trataba de endulzar la situación.
Y ella quería la verdad. No quería que la protegiera de los hechos. Aunque ninguno de los dos había tenido intención de que así fuera, se había convertido en socia de Pedro en aquella investigación... y así esperaba que la tratara.
-¿Qué vamos a hacer ahora? -preguntó de nuevo.
Un poderoso trueno evitó que Pedro respondiera de inmediato. Las luces se debilitaron momentáneamente.
-Tal vez deberíamos esperar a que terminara la tormenta -sugirió-. Trataré de encontrar a intervalos regulares a Bill, el tipo de la compañía de seguros. Después... nos guiaremos por la intuición.
En opinión de Paula, eso habían hecho desde el principio.
Otra tranquila habitación de motel, con el único sonido de fondo de la lluvia golpeando las ventanas. Otro espacio acogedor casi completamente ocupado por dos camas. Otra extensión de tiempo con nada que hacer para Pedro excepto mirar a Paula y preguntarse qué tal lo pasarían haciendo buen uso de una de las camas. Necesitando quemar de algún modo su inquieta energía, empezó a caminar de un lado a otro, con las manos en los bolsillos.
Paula estaba sentada con las piernas cruzadas sobre una de las camas, mirándolo. -¿Empiezas a sentir claustrofobia? -preguntó al cabo de unos momentos.
Pedro se detuvo y alzó un hombro. -Tal vez, un poco.
-Suponía que los investigadores privados estabais acostumbrados a este tipo de cosas. ¿No consisten la mayoría de los casos en largas horas de aburrimiento e inactividad?
-Sí admitió Pedro-. Pero entonces al menos siento que controlo la situación. Sé lo que está pasando.
-¿Hace cuánto tiempo eres detective privado?
-Hace casi diez años.
Paula alzó las cejas, como si la respuesta de Pedro la hubiera sorprendido.
-¿Cuántos años tienes?
A Pedro no le molestó aquella pregunta personal.
-Treinta y cuatro.
-Oh. Pensaba que eras más joven. Pedro rió.
-Me lo tomaré como un cumplido.
-A pesar de todo, eras muy joven cuando empezaste. ¿Era tu padre detective? ¿Policía, tal vez?
Pedro volvió a reír, pero con aspereza.
-No, mi padre no era poli. La mera idea de serlo le habría horrorizado -el padre de Pedro nunca tuvo mucha fe en la poli. Ni en nada o nadie que representara autoridad y estabilidad-. Murió cuando yo acababa de cumplir los quince -añadió, manteniendo el tono de voz ligero, aunque la sonrisa se esfumó.
-¿Y tu madre? ¿Vive aún?
-Murieron juntos, en un accidente -un accidente por el que Pedro aún se sentía responsable, después de tanto tiempo. Un accidente que aún lo perseguía cuando tenía la guardia baja, en las raras ocasiones en que añoraba tener un hogar y una familia propia.

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Aca les dejo los dos caps de hoy!!! Espero los comentarios! Tw @Floor_PauChaves

3 comentarios:

  1. siempre me quedo con ganas de seguir leyendo!! mimiroxb

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  2. Me pasa q me quedo con ganas de más Flor Está buenísima esta historia!!!!!

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  3. Lo mismo q a las chicas
    .. mw quedo con ganas de leer mas, muy linda historia

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